Día Mundial ¿Qué conoces sobre el cáncer de linfoma?

Este 15 de septiembre, la Organización Mundial de la Salud, OMS, conmemora el Día Mundial del Linfoma como una iniciativa que busca que más personas estén atentas a sus síntomas y puedan prevenirlos a tiempo.

Para este año, la OMS se unió con la Unión Internacional Contra el Cáncer y hacer un frente común contra la enfermedad que ataca sistema linfático, uno de los tipos de cáncer menos conocido y que más ha crecido en incidencia en todo el mundo.

La organización mundial advirtió que sus síntomas son fáciles de confundir y muchas veces se pueden confundir con otros síntomas. 

En Colombia esta enfermedad es la séptima causa de mortalidad y bajo esta patología han sido diagnosticados más de 3 mil personas entre Linfoma Hodgkin y no Hodkin.

¿Qué es el linfoma?
El linfoma es un cáncer de una parte del sistema inmunológico llamado sistema linfático. Existen muchos tipos de linfoma, pero uno de los más conocidos es la enfermedad de Hodgkin. El resto se conoce como linfoma no Hodgkin.

¿Cómo se identifican? 
Los linfomas no Hodgkin comienzan cuando un tipo de glóbulos blancos, llamado células T o células B, se hacen anormales. Las células se dividen una y otra vez aumentando el número de células anormales. Las células anormales pueden diseminarse a casi todas las demás partes del cuerpo. La mayor parte del tiempo, los médicos no pueden determinar por qué una persona desarrolla un linfoma no Hodgkin.  Este riesgo puede aumentar si tiene un sistema inmunitario débil o cierto tipo de infecciones.

¿Síntomas linfoma no Hodgkin?
1. Ganglios linfáticos inflamados, sin dolor, en el cuello, las axilas o la ingle
2. Pérdida de peso inexplicable
3. Fiebre
4. Sudoración nocturna profusa
5. Tos, dificultad para respirar o dolor torácico
6. Debilidad y cansancio que no desaparece
7. Dolor, inflamación o sensación de hinchazón abdominal

¿Cómo es el diagnostico? 
El médico diagnosticará el linfoma con un examen físico, pruebas de sangre, una radiografía torácica y una biopsia. Los tratamientos incluyen quimioterapia, radioterapia, terapia biológica o terapia para eliminar ciertas proteínas de la sangre. La terapia dirigida utiliza sustancias que atacan las células cancerosas sin dañar las células normales. La terapia biológica potencia la habilidad del propio cuerpo de luchar contra el cáncer. Si no tiene síntomas, puede no requerir tratamiento de inmediato. A esto se le llama espera vigilante.

¿Cómo prevenirlo?
Evitar las infecciones. Como la exposición a ciertas enfermedades contagiosas se ha vinculado a un riesgo mayor, sería prudente evitar la exposición a estas infecciones. Esto incluye enfermedades transmitidas por exposición a fluidos corporales, como VIH/SIDA, herpes, hepatitis B y C y el virus de Epstein-Barr.